El Gofio es un alimento 100% natural e integral, con alto poder energético y nutricional, resultado de un proceso que combina el tostado, sin pérdida de sus propiedades organolépticas, de sustancias vegetales (habitualmente cereales y legumbres, con ó sin adición de sal marina) con su posterior reducción a polvo mediante la molienda artesanal en piedras molineras. Es por tanto, un producto instantáneo que no precisa cocción.

La pericia y la experiencia del maestro molinero, la limpieza y la selección del grano, un excepcional sistema de tostado, así como la molienda artesanal en piedras molineras, marcarán las diferencias de sus propiedades organolépticas.

La zona geográfica de elaboración del gofio amparado por la IGP (Indicación Geográfica Protegida) “Gofio Canario” es el Archipiélago Canario.

Existe una amplia selección de oferta de diferentes variedades que van desde las más tradicionales como el gofio de trigo, millo, cebada o el frangollo, hasta productos más selectos, innovadores y más completos en sus características energéticas como es el Gofio de espelta o el de cinco cereales y dos legumbres. 

Historia del gofio

La historia del gofio se retoma hasta la época de los aborígenes canarios, los cuáles basaban su alimentación en productos de la tierra, como las semillas y los cereales, de los que posteriormente obtenían el gofio, mediante un proceso igual al que aún hoy en día utilizamos, con la única diferencia de la ayuda de la electricidad.

Desde el Neolítico, muchos pueblos trituraron cereales para su mejor aprovechamiento en la alimentación cotidiana. Se adoptaron muchas formas distintas para su preparación, dando lugar, en el transcurrir del tiempo, a productos como el pan ácimo, el pan fermentado, el cuscús... o el Gofio. Sabemos que todas las civilizaciones han consumido cereales muy diversos y de variadas maneras. Tortas de harina tostada ofreció Abigail a David en el monte Carmelo; Virgilio nos hace ver a Eneas mandando a sus compañeros, en las playas de África, que tostasen el grano que luego debían moler entre dos piedras (Eneida, I).

El Gofio es un alimento que heredamos de la historia Canaria prehispánica y una de nuestras señas de identidad gastronómica. En las islas de Lanzarote y Gran Canaria se le denominaba Gofio, mientras que los habitantes de Tenerife se referían a él como Ahoren.

Antes de la colonización de las Islas Canarias, el Gofio o Ahoren se elaboraba a partir de diferentes cereales como la cebada, el trigo, el chicharro o las habas. Su tostado se realizaba en recipientes de barro y  su molido entre piedras basálticas.

Con la llegada de los colonizadores se amplió la variedad de cereales utilizados, el millo o maíz y el centeno, traídos del "nuevo mundo", empezaron a formar parte de la producción cotidiana.

Desde entonces el gofio es utilizado para la preparación de platos muy variados, (dulces, salados, etc.) convirtiendo al gofio en un alimento increíblemente versátil. Además de mantener todas las propiedades de los granos integrales, haciéndolo el mejor complemento para una alimentación saludable.

En la actualidad, el Gofio no sólo está presente en los platos canarios de alta cocina sino en todos los hogares. También es elaborado y consumido en Argentina, algunas regiones de Brasil, Chile, Cuba, Nicaragua, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay, Venezuela y algunas regiones de África.